Episodio 399: Método SPIN: cómo llevarlo a tu día a día para vender más.

Ya conoces las cuatro familias de preguntas. Lo que te hace vender no es sabértelas mejor, es entrenarlas: una cada vez, en las cuentas adecuadas y sin esperar a hacerlo perfecto.

El método SPIN empieza a hacerte vender más el día que deja de ser algo que te sabes y se convierte en algo que haces sin pensar. Esa distancia, la que separa conocer las preguntas de usarlas con un cliente delante, no se cierra estudiando más teoría. Se cierra llevándolo a tus conversaciones con clientes, una parte cada vez, hasta que te sale solo.

Llevar el método SPIN a tu día a día no es memorizar mejor las cuatro familias de preguntas: situación, problema, implicación y necesidad. Es entrenarlas como se entrena cualquier habilidad, practicando, corrigiendo y volviendo a practicar. Y como toda habilidad que se entrena, al principio sale regular.

Ahí es donde se tuerce casi cualquier intento de aplicar SPIN: se quiere cambiar toda la forma de preguntar de golpe, en la próxima reunión importante, y a la segunda pregunta que suena forzada se vuelve a lo de siempre. Lo que funciona es lo contrario, y es más lento y más seguro: meter una sola pieza cada vez, en el sitio donde no te juegas nada, hasta que deja de costarte.

Por qué conocer el método SPIN no basta para vender más

Porque el conocimiento se adquiere leyendo y la habilidad solo se adquiere repitiendo. Son dos cosas distintas, y confundirlas es lo que te deja atascado en la teoría.

Cuando terminas de estudiar SPIN, tienes la sensación de que ya lo dominas. Sabes qué es una pregunta de implicación, distingues una de situación de una de problema y entiendes por qué una lleva a la otra. Esa sensación es una trampa. El examen de verdad no es explicar el método: es hacer la pregunta oportuna, en el momento oportuno, con un cliente delante que no sigue tu guion y que te contesta cosas que no esperabas.

De hecho, esa seguridad que da la teoría juega en tu contra. Te hace creer que ya está, que solo falta «aplicarlo», como si aplicarlo fuera un trámite. No lo es. Aplicarlo es la parte difícil, la que de verdad separa a quien vende con método de quien se sabe el método y sigue vendiendo como siempre.

Ese salto, del «me lo sé» al «lo hago», es todo. Y no ocurre en tu cabeza, ocurre en tus reuniones. Puedes releer el manual diez veces y seguir sin saber preguntar, porque preguntar bien es una habilidad, y las habilidades se ganan con horas de práctica. Leer te dice qué preguntar; hacerlo bien lo aprendes en la reunión.

Por eso, si ya te sabes SPIN, tu objetivo no es sabértelo aún mejor. Es empezar a usarlo, aunque lo uses regular, porque cada vez que lo usas aprendes algo que ningún libro te iba a dar: cómo reacciona esta persona concreta, a esta pregunta concreta, en este momento concreto. Esa información solo está en la reunión, y solo la recoges si te lanzas a preguntar.

Cómo llevar el método SPIN a la práctica una familia cada vez

Elige una única familia de preguntas y trabájala hasta que te salga sin esfuerzo. Solo entonces pasa a la siguiente.

Querer aplicar las cuatro familias a la vez, desde cero, es la forma más rápida de no aplicar ninguna. Una habilidad nueva consume mucha atención al principio, y tu cabeza en una reunión ya está a tope: escuchando, interpretando, decidiendo qué dices y qué callas. No te queda margen para vigilar cuatro cosas nuevas al mismo tiempo. Si lo intentas, lo más probable es que las cuatro te salgan mal y acabes soltándolo entero.

Reduce el problema. Coge una sola pieza del método, la que decidas entrenar primero, y céntrate solo en ella durante las próximas reuniones. Prepárala antes: mira qué oportunidad tienes encima de la mesa y piensa cómo formularías esa pregunta para ese cliente en concreto. Durante la reunión, olvídate del resto. No estás aplicando SPIN entero, estás entrenando una pieza.

Con esto ganas dos cosas. Que lo hagas de verdad, porque una sola cosa es asumible y cuatro no. Y que, cuando esa pieza se vuelve automática, deje de ocuparte atención y te libere la cabeza para montar la siguiente encima. Una habilidad compleja se construye así, por capas que se van volviendo costumbre, y no de una sola vez.

¿Y cómo sabes que una pieza ya es tuya y puedes pasar a la próxima? Cuando la haces sin prepararla. Cuando la pregunta te sale sola en mitad de la conversación y ni te acuerdas de que era la que estabas entrenando. Ese es el momento de sumar la siguiente encima, no antes.

Trabajar SPIN por partes es más fácil si tienes las preguntas delante mientras preparas cada reunión. Descarga el cuaderno del método SPIN y úsalo para preparar una sola pieza cada vez.

spin selling

cuaderno para llevar spin selling a la práctica

Tu Cuaderno SPIN Selling

Trabaja cada oportunidad con las preguntas que acompañan a tu cliente de la situación al cierre

Dónde practicar el método SPIN sin arriesgar tus mejores cuentas

Entrena la pieza nueva en oportunidades de bajo riesgo, nunca en tu cuenta más importante.

Esto parece de cajón y aun así es fácil saltárselo. Cuando aprendes algo nuevo, la tentación es estrenarlo en la operación que más te importa, porque es la que más ganas tienes de cerrar. Y es justo al revés. En la cuenta grande tienes mucho que perder si una pregunta te sale torcida y enfría la conversación, y poco que ganar usándola de banco de pruebas.

La pieza nueva se entrena donde una torpeza no cuesta cara: un cliente con el que tienes confianza, una oportunidad pequeña, una reunión sin tensión donde, si la pregunta sale rara, no se cae nada. Ahí puedes hacerla, callarte después, mirar cómo reacciona la persona que tienes delante y quedarte con lo que aprendas, sin que el precio del error sea perder un pedido que te importaba. En una cuenta pequeña, una pregunta que sale torcida la corriges sobre la marcha y no pasa nada.

Hay una sola excepción, y es de sentido común: una cuenta que ya dabas por perdida. Si esa operación la tenías descartada, no hay riesgo, porque no queda nada que perder. Ahí sí puedes lanzarte con la pregunta difícil, bien preparada, y a veces te llevas la sorpresa de que el cliente se implica y la oportunidad revive. Es la excepción, no la norma. La norma es entrenar donde fallar salga barato.

Qué hacer cuando las preguntas de venta te salen forzadas

Seguir haciéndolas. Van a salir rígidas al principio, y eso no dice nada de si vales para esto: dice que lo estás haciendo por primera vez.

La primera vez que formulas una pregunta de una manera nueva, suena mecánica, impostada. La dices porque tocaba, no te sale fluida y encima eres consciente de que ha quedado rara. Es incómodo, y es justo lo que tiene que pasar cuando haces algo que no habías hecho nunca. Nada que dependa de la práctica sale fino el primer día, y vender no es una excepción.

El fallo no es que la pregunta salga tosca. El fallo es sacar de esa torpeza la conclusión de que «esto no es para mí» y volver a lo de siempre. Ahí es donde se corta el aprendizaje, justo cuando empezaba. Si te rindes en el primer intento, te condenas a seguir vendiendo como ya vendías, que es precisamente lo que querías cambiar.

Cuidado también con el extremo contrario: esperar a tener la pregunta perfecta antes de abrir la boca. La pregunta perfecta no existe. Prepararla, sí; buscar la formulación impecable que no falla nunca, no, porque no la hay, y mientras la persigues no practicas. Vale más una pregunta preparada que sale algo rígida pero que el cliente entiende y que te trae la información que buscabas, que una pregunta que no llegas a hacer por miedo a que no quede redonda.

Lo que convierte esa primera pregunta tosca en una habilidad es repetirla corrigiendo. La haces, ves qué tal fue, ajustas y la vuelves a hacer a la siguiente. Sin darte cuenta, lo que empezó forzado se vuelve tuyo, hasta que llega el día en que ni piensas en ello: preguntas bien porque ya forma parte de cómo vendes.

La mejora no llega de un día para otro. Llega reunión tras reunión, según la distancia entre lo que sabes y lo que haces se va estrechando.

Cómo integrar el método SPIN en tu día a día

Llevar el método SPIN a tu día a día se resume en cuatro decisiones: no lo estudies más, úsalo; no lo uses entero, mete una pieza cada vez; entrénala donde no te juegas nada; y no lo dejes porque las primeras salgan torpes. Así es como la teoría se convierte en tu forma de vender, y como el método termina trabajando para ti sin que tengas que pensarlo. No necesitas dominarlo entero para empezar a notarlo: te basta con elegir una pieza y usarla esta misma semana.

Si quieres una idea concreta para vender mejor en tu bandeja cada semana, suscríbete a la newsletter.

Newsletter Etica Comercial

Una estrategia a la semana para vender más

Cada lunes recibes en tu bandeja una estrategia de venta con el paso a paso para implementarla y vender más.

Y si quieres aprender a vender con método, con las fases de la venta ordenadas de principio a fin, eso es lo que tienes en el curso Simplemente Vende.

Simplemente Vemde curso online ventas B2B

CURSO ONLINE

Curso Online de ventas B2B Simplemente Vende

Domina las 5 fases de la venta y vende más.

Este es un episodio premium, disponible, para todos aquellos que apoyáis El Podcast de las Ventas. Además aprovecho para contarte que esta modalidad premium de podcast tiene varias ventajas, te doy contenido exclusivo solo para ti, y además cada dos meses tienes media hora de consultas conmigo, y todo por el precio de la suscripción mensual, 2,99 euros.

¿Te animas a unirte a la comunidad premium? Puedes hacerlo en Ivoox, a través de este enlace https://www.ivoox.com/support/870099

¡Hasta la próxima!

Scroll al inicio
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes cambiar la configuración aquí u obtener más información consultando la política de cookies.