Si bien la coherencia es la actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan…
Personalmente, creo que la coherencia es mucho, mucho más.
La coherencia, como muchas cosas en la vida, va de dentro hacia fuera. Y me explico.
Quizás hayas escuchado alguna vez que el orden, para obtener aquello que deseas en la vida, es:
Ser – Hacer – Tener
Si te fijas, tiene su lógica: empieza desde dentro, desde el ser.
Desde ese punto en el que uno se conoce, sabe quién es, qué quiere lograr y cómo tiene que hacerlo (ya sea a través de mejorar habilidades, adquirir conocimiento o lo que necesite para avanzar).
Lo siguiente es tomar acción.
Sí, lo sé, soy pesada con esto.
Y te aseguro que, aunque confío en la vida, soy totalmente consciente de que lo que quiera lograr no va a caer del cielo, una lástima.
Solo surge si tomas acción, y si esa acción es coherente con tus valores y tu forma de ser.
Más coherencia.
Y una vez que eres y haces, el resultado —tener— llegará.
Lo siento, no tengo una varita mágica para saber cuándo (ya me gustaría).
Y quizás por el camino tengas que pivotar tus acciones, pero si sigues, llegará.
Dicho esto, a modo de introducción, me gustaría ir un paso más allá.
La coherencia no es solo ser y hacer lo que sientes, sino también pensar, decir y actuar en la misma dirección: contigo mismo, con tu entorno y con tus clientes.
¿Te suena la frase “haz lo que te digo y no lo que hago”?
Ahí lo tienes: Falta de coherencia.
¿Te resulta confiable una persona que dice una cosa y actúa diferente?
Probablemente algo te “rechine”, te resulte extraño.
Y aquí viene una clave:
Si eres coherente con tus pensamientos, valores, discurso interno y externo y tus acciones… te conviertes en alguien confiable, alguien que despierta atracción.
(Lo sé, la coherencia también se aplica en el “mal”: hay asesinos que son coherentes. Y aunque pueda provocarte repulsión, sus actos, sus palabras y sus valores —por deformados que sean— están alineados. Disclaimer: rechazo, y va en el core de mis valores, cualquier tipo de violencia. A la violencia no se le puede añadir ningún “pero”. Es violencia, y punto).
Volvamos al tema.
Cuando eres coherente, aumentas la confianza: en ti y la que despiertas en los demás.
Y si, además, le unes la constancia (y, por qué no, la paciencia), logras un paso adicional: la consistencia.
Duración. Estabilidad. Solidez. Firmeza.
Quizás te suene más la consistencia como un concepto aplicado a los materiales.
La belleza del lenguaje es que nos permite aplicarla también a las personas.
Cuando llegas a la consistencia, no solo ganas de cara al exterior —lo cual es magnífico, porque más personas querrán trabajar contigo, conocerte y, claro que sí, comprarte—.
Ganas, sobre todo, por dentro.
Porque al llegar a ese punto, sabes quién eres, cómo eres y qué quieres hacer en este planeta.
Y eso, desde luego, no tiene precio.
Por eso, la coherencia es la clave de todo.
Porque es la semilla a partir de la cual surgen las raíces (tus valores), que se convierten en tallo (tus acciones), hasta florecer en hojas y flores (tus resultados).
Te voy a pedir un favor:
¿te animas a poner más atención en qué te dices, en tu diálogo interno?
Si quieres trabajar tus resultados desde dentro, empieza por tu coherencia, en eticacomercial.com/recursos tienes herramientas que te ayudarán a hacerlo.