Episodio 326: Descubre las creencias que sabotean tu éxito, con Santi Esteban e Ilse Rodriguez

¿Espiritualidad en el trabajo?

Más común (y menos rara) de lo que parece.

Lo confieso: cuando escucho la palabra espiritualidad, mi primer impulso es torcer el gesto. Porque siempre hay quien la confunde con religión, gurús de postureo o frases de taza de desayuno.

Pero grabando el último episodio con Ilse y Santi —entre bromas sobre llegadas tarde y dramas tecnológicos— caímos en una idea que vale oro:

Ser espiritual no es irte de retiro.

Es fluir cuando falla el guion.

Y en ventas, en liderazgo, en la vida… eso pasa a menudo.

¿Cuántas veces has amanecido pensando “hoy no puedo con el mundo”?

Da igual si tienes clientes, hijos o un deadline imposible. La vida no para.

Y tú tampoco.

Ahí es donde entra la espiritualidad realista.

No como un rezo, sino como un acto de honestidad contigo mismo:

¿Por qué me está afectando tanto esto?

¿Qué puedo hacer (o dejar de hacer) hoy?

Creencias, consciencia y humor:

Trucos prácticos para no perderte

Solemos hablar de creencias limitantes en los negocios.

Pero a veces, la creencia más limitante es pensar que la espiritualidad “no va conmigo”.

Desconectarte de ti con el piloto automático es fácil. Hasta que el cuerpo (o el negocio) grita.

Una práctica que me sirve —y que aplico cuando el día se enreda— es preguntarme:

¿Con lo que tengo hoy, qué puedo hacer?

Puede parecer obvio.

Pero te saca del bucle de la queja y te devuelve el poder de elegir.

Así he sobrevivido a directos caóticos, lanzamientos sin guion y a esos días “torcidos” en los que lo único claro era que no tenía claro nada.

Autenticidad > Estrategia milimétrica.

Siempre.

Equilibrio: entre resultados y humanidad

La espiritualidad no compite con la responsabilidad.

No se trata de justificarlo todo ni de poner incienso a los problemas.

Se trata de algo más profundo: darte permiso.

Permiso para parar, para aceptar, para no tener todas las respuestas.

Permiso para dejar de luchar contra lo que no puedes controlar.

Para soltar (que no es rendirte, ojo) y seguir.

Porque sí, hay días de no venta, de no inspiración, de no claridad.

Y esos días también suman.

Te vuelven más humano.

Y, paradójicamente, te preparan mejor para volver a la acción con una energía más tuya.

Elegir desde la consciencia

(spoiler: nunca es automático)

Aceptar que tienes poder de decisión incluso en los días más nublados es, para mí, el centro de todo esto.

No necesitas un mantra.

Solo recordar que cada reacción es una microdecisión.

Y que esas pequeñas elecciones, sumadas, van moldeando tu liderazgo.

Como decíamos entre risas en el podcast:

Nadie está exento de irse al automático.

La clave está en darte cuenta…

Y decidir hacerlo distinto, la próxima vez.

Sin drama, solo con presencia.

Reflexión final

Si algo me llevo de este episodio con Ilse y Santi es esto:

La espiritualidad, entendida como honestidad, humor y apertura, cabe perfectamente en cualquier agenda. Incluso en las más llenas.

Y cuando sientas que “no llegas”…

Quizás sea justo ahí cuando más necesitas frenar y preguntarte:

¿Qué me está diciendo la vida hoy?

Igual la respuesta te sorprende.

O, aún mejor: te conecta contigo.

Quien sabe, pero no pierdes nada por probarlo…

Si quieres aprender más con Ilse Rodríguez, pásate por aquí.

Y para ver lo último de Santi Esteban, no te pierdas esto.

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